Miles de personas se movilizaron en distintas ciudades europeas por motivos políticos, educativos y económicos. En Francia, las protestas estuvieron marcadas por enfrentamientos y saqueos; en Albania, las tensiones llegaron al Parlamento, mientras que en Italia una huelga de camioneros afectó la producción de mozzarella de búfala.
En París, miles de manifestantes salieron a las calles pese a las restricciones impuestas después de un fin de semana de disturbios que dejó daños en edificios públicos y comercios. El presidente francés, Emmanuel Macron, expresó su intención de recuperar la calma y aseguró que escuchará las demandas e inquietudes de la comunidad estudiantil antes de las nuevas movilizaciones previstas para el sábado 24 de octubre.
Las autoridades prohibieron las manifestaciones no organizadas por sindicatos en París y otras ciudades, entre ellas Lyon, Marsella, Toulon y Niza. En la capital francesa, la Confederación General del Trabajo convocó una marcha entre la Plaza de la Bastilla y la Plaza de la Nación, bajo el compromiso de mantener la protesta estática. Macron atribuyó parte de los disturbios a grupos organizados de ultraizquierda, a los que responsabilizó de buscar desestabilizar la República.
En Viena, Austria, cerca de 25 mil estudiantes marcharon con pancartas y tambores para denunciar el financiamiento insuficiente de las universidades públicas. Los manifestantes expresaron su preocupación por el presupuesto previsto de 16 millones de euros para el periodo 2028-2030, al considerar que podría ocasionar recortes de empleos, menos cursos, deterioro de las condiciones de aprendizaje y limitaciones para la investigación científica.
Por otra parte, en Albania, los enfrentamientos entre legisladores marcaron una sesión parlamentaria después de más de una semana de disturbios en la capital. La oposición acusó al gobierno de reprimir violentamente las manifestaciones. Los diputados intercambiaron acusaciones, lanzaron agua y documentos y protagonizaron empujones luego de exhibir imágenes de un manifestante que, según afirmaron, resultó herido por la policía. Las movilizaciones estudiantiles exigen mayor respaldo a la educación y la renuncia del primer ministro, Edi Rama.
En el sur de Italia, una protesta de camioneros paralizó parte de la cadena de producción de mozzarella de búfala, con pérdidas estimadas en tres millones de euros en 24 horas. El bloqueo impidió transportar leche a las queserías de la región de Nápoles y distribuir el producto terminado.
Los transportistas protestan por el encarecimiento del diésel, atribuido en el reporte a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Aunque el gobierno italiano aprobó nuevas exenciones fiscales para el sector, al cierre del reporte no estaba claro si las medidas serían suficientes para poner fin al conflicto.
La interrupción representa un desafío adicional para los productores, ya que la leche de búfala debe transformarse en mozzarella en un plazo máximo de 60 horas.



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