El presidente de Colombia, Gustavo Petro, rechazó cualquier intervención militar ordenada por Estados Unidos sin consentimiento de los países latinoamericanos, calificándola como una agresión directa contra la región. Su declaración surge luego de que Donald Trump firmara una orden secreta para usar fuerza militar contra cárteles de droga en países como México, Venezuela, Haití y El Salvador. A su vez, el presidente de Bolivia, Luis Arce, criticó duramente la recompensa de 50 millones de dólares ofrecida por Estados Unidos para capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro, calificándola como una acción colonialista y violatoria de la soberanía. Petro subrayó que Colombia y Venezuela son pueblos hermanos y que la lucha contra el narcotráfico debe darse con cooperación multinacional, no con bombardeos ni imposiciones. Diversos movimientos sociales en América Latina también expresaron su apoyo a Maduro, denunciando la injerencia de Washington como un atentado a la dignidad de los pueblos del sur.


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