Por: Joshua Hernández.
La presidenta Claudia Sheinbaum llegó al poder con un mugrero por limpiar en materia de corrupción. Inmediatamente, se dio cuenta lo que necesitaba: ponerle un alto a la élite que usaba y abusaba del recurso del amparo.
El gran problema de reformar el mecanismo del amparo es que éste debe seguir existiendo, pero con dos características:
- Debe de ser un recurso que acerque la justicia a los verdaderamente necesitados y
- Debe dejar de ser una artimaña de los millonarios
Entonces, la consejería Jurídica de Presidencia emitió un primer borrador a la Ley de Amparo, donde se espera que los grandes millonarios de México dejen de usar dicho recurso para evitar pagar impuestos o dilatar determinaciones judiciales que atenten contra sus vastas fortunas.
Con lo que no contaban es que en el Senado de la República meterían un transitorio mal redactado que da pie a pensar que esta ley puede ser retroactiva. En lo personal, no sé si fue una mala redacción o una arbitrariedad sin precedentes. Afortunadamente, tenemos un poder legislativo bicameral que puede enmendar este tropiezo.
Ahora, es importante saber cuál es el primer objetivo de la reforma: que Ricardo Salinas Pliego pague sus impuestos (con multas y recargos). El mapa está así: si la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) atrae el caso de Ricardo Salinas y emite una determinación —que ya sabemos todos cuál va a ser—, el empresario aún se podría amparar para pedir una ratificación.
Entonces, es de suma importancia que esta ley quede bien planchada para que, una vez que la SCJN emita su fallo, él no tenga de otra más que iniciar una reestructuración de sus empresas para liquidar sus deudas ante el SAT.
Ahora, si pensamos que México es un país de superricos y de mucha desigualdad al mismo tiempo, el caso Salinas Pliego sería un proyecto a largo plazo para hacer que hasta los millonarios más altaneros entiendan que en México hay un Estado fuerte que te hace pagar lo que debes.
Lo que se está incubando en San Lázaro, junto con la reforma a Aduanas no es cosa menor, se trata del financiamiento de todos los programas sociales de la 4T en los próximos lustros. Si se falla con esto, no sólo se debilita la economía mexicana, se vulnera la posibilidad de transformar a México y, entonces sí, todos los opinólogos filoprianistas tendrán razón cuando criticaban la reducción de la pobreza con su «¿pero cuánto tiempo se puede sostener este modelito?».








