Home / Columna de opinión / Infancias críticas: el arte como mediación para la formación política frente al entorno digital.

Infancias críticas: el arte como mediación para la formación política frente al entorno digital.

Por: Dr. Felipe Marañón.

Abril, mes dedicado a la niñez, abre una oportunidad sustantiva para replantear cómo se forman las primeras nociones políticas en la infancia. La evidencia indica que la socialización política inicia desde edades tempranas y se configura a partir de múltiples agentes, entre ellos la familia, la escuela y, de manera creciente, los medios digitales. En este escenario, la niñez no es un sujeto pasivo, sino un actor en proceso de construcción que interpreta, resignifica y reproduce los estímulos que recibe.

En el contexto contemporáneo, los medios digitales se han consolidado como un agente central en la formación de percepciones políticas. Los datos muestran que la exposición constante a contenidos mediáticos incide en el conocimiento político, pero también en la simplificación de los procesos democráticos, reduciéndolos a narrativas fragmentadas, emocionales o estereotipadas. Este entorno condiciona la forma en que niñas y niños comprenden el poder, la autoridad y la participación, muchas veces sin mediaciones críticas que permitan una lectura más compleja de lo político.

Frente a este panorama, el arte emerge como una herramienta decisiva para la formación de una conciencia política más reflexiva. Diversos estudios en educación y comunicación han demostrado que las expresiones artísticas, como el teatro, el dibujo, la música o la narrativa, permiten a la niñez explorar conceptos abstractos de manera situada, favoreciendo la empatía, el pensamiento crítico y la comprensión de la diversidad social. A través del arte, lo político deja de ser un contenido distante para convertirse en una experiencia vivida.

Esta mediación resulta particularmente relevante en términos de comunicación política y generación de estereotipos. Mientras los medios tienden a reproducir representaciones simplificadas del liderazgo, el género o la participación, el arte ofrece un espacio para cuestionar dichas construcciones. La evidencia muestra que, cuando se incorporan dinámicas creativas en procesos educativos, las niñas y los niños desarrollan una mayor capacidad para identificar desigualdades, reconocer pluralidades y problematizar los discursos dominantes.

El uso del arte como herramienta pedagógica incide en la manera en que se internalizan valores democráticos. No se trata únicamente de transmitir información sobre instituciones o procesos electorales, sino de fomentar habilidades como el diálogo, la deliberación y la expresión de ideas propias. En este sentido, el arte contribuye a formar sujetos políticos que no solo reciben mensajes, sino que los interpretan, los cuestionan y, eventualmente, los transforman.

Este enfoque también permite contrarrestar la influencia unidireccional de los entornos digitales. Si bien las plataformas digitales son parte constitutiva de la socialización contemporánea, su impacto puede ser mediado mediante estrategias que integren la creatividad y la reflexión. La evidencia sugiere que los procesos educativos que combinan alfabetización mediática y prácticas artísticas generan mayores niveles de comprensión crítica frente a los contenidos consumidos.

Pensar en la niñez desde esta perspectiva implica reconocer que la formación política no debe limitarse a la exposición informativa, sino que requiere espacios de construcción activa de significado. En el marco de abril, esto adquiere una dimensión particular: formar infancias críticas a través del arte no es una opción complementaria, sino un componente central para el desarrollo de ciudadanos capaces de comprender y transformar su realidad.

Deja un comentario

Descubre más desde Latitud 23

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo