Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) restauraron la denominada Estructura 5, un vestigio de más de mil años perteneciente a la arquitectura maya yokot’an (chontal), luego de los daños que sufrió tras el paso de la tormenta tropical Alberto en junio de 2024, en la Zona Arqueológica de Comalcalco, Tabasco.
La pieza, correspondiente al periodo Clásico maya entre los años 500 y 800 d.C., formaba parte del Templo V de la Gran Acrópolis, un espacio que permanece cerrado al público. Está elaborada con mortero de concha de ostión y ladrillos irregulares, y destaca por presentar un relieve en forma de espiral en su cara frontal.
De acuerdo con el INAH, las intensas lluvias provocaron la pérdida de estabilidad del elemento arquitectónico, ocasionando su caída y fragmentación en seis partes de distintos tamaños. Además, el diagnóstico reveló deterioro y disgregación en los morteros originales.
La intervención se realizó entre agosto y diciembre de 2025 dentro de un laboratorio instalado en la propia zona arqueológica, donde la estructura —de aproximadamente media tonelada de peso— fue trasladada para su restauración.
Como parte de los trabajos, especialistas realizaron un registro fotográfico detallado para identificar cada fragmento y reconstruir su posición original. También se efectuó una limpieza profunda para eliminar microorganismos acumulados debido a la exposición a la intemperie, así como labores de consolidación en grietas y fracturas.
Para la restauración se analizaron distintos materiales cementantes y se llevaron a cabo pruebas de morteros hasta seleccionar una mezcla compuesta por sascab, cal, arena y arcilla, compatible con los materiales originales de la pieza.
El armado final de la estructura se realizó sobre un soporte metálico diseñado para brindarle estabilidad y mejores condiciones de conservación.
Actualmente, la talla permanece resguardada en el Museo de Sitio de Comalcalco, donde podrá conservarse bajo condiciones controladas de temperatura y humedad.
La antigua ciudad maya de Comalcalco, cuyo nombre original se cree fue Joy’ Chan —“cielo enrollado” en lengua yokot’an—, destacó como un importante asentamiento portuario con una ocupación de más de mil años, entre 200 a.C. y 1000 d.C.
Su arquitectura es reconocida por el uso singular de ladrillos y estuco de concha de ostión, una técnica constructiva característica de esta región maya del sureste mexicano.








