El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó cargos contra Raúl Castro y otros cinco militares cubanos por presunto asesinato, conspiración y destrucción de aeronaves, relacionados con el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate ocurrido en 1996.
La acusación fue presentada ante un tribunal federal de Miami y señala que las aeronaves fueron derribadas en aguas internacionales, provocando la muerte de cuatro ciudadanos vinculados al grupo anticastrista. Las autoridades estadounidenses sostienen que el entonces ministro de las Fuerzas Armadas cubanas tuvo responsabilidad en los hechos.
El fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, afirmó que Washington no olvidará a las víctimas y aseguró que Castro deberá comparecer ante la justicia estadounidense “por voluntad propia o de otra manera”.
La imputación se dio a conocer en una fecha simbólica para el exilio cubano, durante la conmemoración de la independencia de Cuba. Además de Castro, también fueron acusados varios exmilitares presuntamente involucrados en la operación aérea.
El gobierno cubano rechazó las acusaciones y el presidente Miguel Díaz-Canel calificó el proceso como una maniobra política sin sustento jurídico, destinada a justificar una posible agresión contra la isla. También defendió la figura de Castro, a quien describió como un líder respetado dentro y fuera de Cuba.
Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump descartó una escalada inmediata contra La Habana, aunque reiteró las críticas de su administración al régimen cubano.
La imputación ocurre en medio de un aumento de tensiones entre ambos países y de nuevas medidas de presión económica impulsadas por Washington contra el gobierno cubano.






