La imagen de fortaleza del gobierno de Vladimir Putin comienza a mostrar señales de desgaste en medio de la guerra con Ucrania, mientras aumentan las tensiones internas y el descontento social en Rusia.
Diversos analistas y observadores internacionales han detectado indicios de inconformidad incluso en medios tradicionalmente cercanos al Kremlin. Uno de los casos más comentados fue una viñeta publicada por el diario Komsomólskaya Pravda, donde un aparente juego con el alfabeto cirílico escondía un mensaje crítico sobre la situación que atraviesa el país.
El corresponsal de la BBC en Moscú, Steve Rosenberg, ha señalado un aumento en las medidas de seguridad, mayor control sobre internet y señales visibles de incomodidad entre sectores de la población rusa. También destacó que el tradicional desfile del Día de la Victoria se realizó sin el despliegue habitual de tanques y misiles, reflejando el desgaste militar provocado por el conflicto en Ucrania.
La invasión iniciada por Rusia en 2022 ha generado costos económicos y humanos cada vez más elevados. Según reportes internacionales, Moscú enfrenta dificultades para reclutar soldados, además de sufrir importantes bajas militares. Al mismo tiempo, Ucrania ha intensificado sus ataques con drones y ofensivas contra infraestructura estratégica rusa, incluyendo refinerías petroleras y puertos clave en el Mar Negro.
Otro de los factores que debilitan la posición rusa es la reducción de la dependencia energética de Europa respecto al gas y petróleo provenientes de Moscú. Países europeos han diversificado sus fuentes de suministro energético, limitando la capacidad de presión económica del Kremlin.
Aunque la popularidad de Putin continúa siendo alta dentro de Rusia, distintos análisis apuntan a un creciente desgaste político derivado de la prolongación del conflicto, la inflación y la percepción de que la guerra se ha convertido en un problema difícil de controlar tanto en el frente militar como en el ámbito interno.







