El movimiento ¡Aquí no! cumplió 100 días de plantón frente a las instalaciones de Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), en Topolobampo, Sinaloa, donde comunidades mayo-yoreme y activistas mantienen una protesta para impedir la construcción de una planta de amoniaco que, de concretarse, sería considerada la más grande de América Latina y se ubicaría en el ecosistema protegido de la bahía de Ohuira.
Para conmemorar el centenar de días de resistencia, integrantes del movimiento organizaron una jornada comunitaria con pastel, música, kermés y una piñata con la forma de la torre de absorción de la planta. Esta estructura llegó a Topolobampo el pasado 29 de mayo y se convirtió en uno de los símbolos del megaproyecto rechazado por los manifestantes.
Decenas de habitantes de comunidades mayo-yoreme, defensores del territorio y personas solidarias participaron en la celebración, que también sirvió para refrendar su oposición al proyecto industrial.
Durante el encuentro, la defensora yoreme Susana Quintero afirmó que la bahía de Ohuira cuenta con el respaldo de sus comunidades y aseguró que la resistencia continuará mientras exista unidad, esperanza y dignidad.
Por su parte, la defensora Melina Maldonado reconoció que durante estos 100 días han enfrentado momentos difíciles, aunque destacó que el campamento ha permitido fortalecer los vínculos entre quienes participan en la protesta y construir una comunidad alrededor de la causa.
Los asistentes también entonaron consignas en defensa de la bahía de Ohuira y de las comunidades que dependen de ella. El humedal fue incorporado en 2009 a la lista de sitios Ramsar, debido a su importancia ecológica, además de representar un espacio fundamental para la subsistencia y la cosmovisión del pueblo mayo-yoreme.
Entre los principales argumentos contra la planta se encuentran los posibles efectos de una eventual fuga de amoniaco. De acuerdo con los defensores del territorio, una ruptura que provocara una liberación del químico durante cinco minutos podría generar una nube tóxica con efectos letales en un radio de cuatro kilómetros, lesiones graves hasta 14.5 kilómetros y afectaciones de hasta 45 kilómetros.
El movimiento sostiene además que el amoniaco podría afectar severamente a los organismos del sistema lagunar, del que dependen numerosas familias y que también posee un profundo significado cultural y espiritual para las comunidades mayo-yoreme.








