La economía mexicana enfrenta un panorama complicado para 2025, con proyecciones de crecimiento prácticamente nulas debido a factores internos y externos que afectan la actividad económica del país.
El Banco de México (Banxico) ha recortado su pronóstico de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para este año a un 0.6%, desde una estimación previa del 1.2%. Este ajuste refleja la debilidad en el consumo y la inversión privada, así como la incertidumbre generada por las políticas comerciales del nuevo gobierno de Estados Unidos.
Por su parte, la firma financiera Barclays prevé un crecimiento del PIB mexicano de apenas 0.7% en 2025, citando la incertidumbre política y económica como factores clave que limitan la expansión económica.
Además, la inflación ha repuntado en mayo, ubicándose en 4.22% anual, superando las expectativas del mercado y saliendo del rango objetivo del Banco de México. Este incremento podría llevar al banco central a pausar su actual ciclo de recortes de tasas de interés, que recientemente bajó a 8.5%.
Ante este escenario, el Gobierno de México enfrenta el reto de implementar políticas económicas que impulsen el crecimiento y generen certidumbre para los inversionistas, en un contexto global marcado por tensiones comerciales y desaceleración económica.





