Monterrey, 24 de octubre del 2025
El cometa 3I/ATLAS se ha convertido en el foco de atención en octubre, despertando gran interés entre astrónomos y aficionados. Su trayectoria y características únicas han generado curiosidad y cierta preocupación por un posible acercamiento a la Tierra.
Recientemente, la NASA activó su programa de Defensa Planetaria para monitorear el cometa. Este artículo explica en qué consiste esta medida, qué implicaciones tiene y si realmente existe algún riesgo para la población.
¿Por qué preocupa el cometa 3I/ATLAS?
El cometa destaca por su origen interestelar, proveniente de fuera del Sistema Solar, lo que lo hace poco común y digno de estudio. Su trayectoria precisa y su brillo inusual han generado especulaciones sobre su naturaleza y posibles riesgos.
El astrofísico Avi Loeb, de Harvard, sugirió que podría tratarse de un objeto artificial, como una nave tecnológica, aumentando el debate científico. Su brillo frontal y su luminosidad, comparables a una fuente nuclear compacta, mantienen la atención sobre este objeto a medida que se aproxima a su perihelio, previsto para el 29 de octubre.
Activación de la Defensa Planetaria
La NASA implementó medidas de defensa planetaria ante el paso del cometa, publicadas a través del Minor Planet Center de Harvard. Este protocolo busca monitorear objetos cercanos a la Tierra y evaluar posibles riesgos.
La iniciativa forma parte de la Red Internacional de Alerta de Asteroides (IAWN, por sus siglas en inglés), que coordina observaciones globales para mejorar la precisión del seguimiento de cometas y asteroides.
¿Qué implica la Defensa Planetaria?
La IAWN organiza campañas de observación para recopilar datos precisos sobre la posición y características del cometa. Estas actividades incluyen talleres, teleconferencias y ejercicios de seguimiento global que aseguran la comparabilidad y exactitud de las mediciones entre distintos observadores.
Hasta ahora, no se ha identificado ningún riesgo de impacto del cometa 3I/ATLAS. Los científicos continuarán estudiando su comportamiento, ya que las colas de los cometas pueden dificultar las mediciones. El seguimiento detallado se llevará a cabo entre finales de noviembre de 2025 y finales de enero de 2026.








