Monterrey, 30 de octubre del 2025
Hasta el próximo 5 de diciembre permanecerá en la Central de Abasto de la Ciudad de México la tradicional romería de calabaza y camote, en la que participan más de 30 expositores. Paralelamente, la venta de flor de cempasúchil continuará hasta el domingo, con la presencia de más de 440 productores.
Entre los participantes destacan Lupita Rodríguez y Fredy Solórzano, originarios de Celaya, Guanajuato, quienes este año cosecharon más de 350 toneladas de calabaza de castilla en 24 hectáreas de su Finca Corrales. Desde el 1 de octubre comercializan su producción en la CEDA, tanto a bodegueros como en su propio puesto dentro del área conocida como Terreno La Piedra, donde ofrecen el kilo a 7 pesos.
Lupita explicó que las lluvias redujeron la producción este año, aunque en su caso no hubo grandes pérdidas; otros productores, sin embargo, perdieron sus cultivos por completo. En la romería también se ofrecen otras variedades como calabaza criolla de Puebla y tipos decorativos como brujita y halloween, provenientes de Baja California, además de camote blanco, amarillo y morado.
A poca distancia, sobre el Corredor Ecológico de la CEDA, continúa la venta de flor de cempasúchil. Allí, Yadira González Brito y su familia ofrecen 50 mil plantas cultivadas en su vivero “Yadiraflor”, ubicado en Xochimilco. Su hijo, Ángel Ismael, de 21 años, sembró por primera vez por cuenta propia, logrando una producción de 25 mil plantas.
Yadira explicó que el proceso de cultivo comienza tres meses antes: se siembra la semilla en charolas, luego se trasplanta a macetas y se mantiene bajo riego y fertilización constante, evitando enfermedades como la “pudrición de cuello”, causada por el exceso de humedad.
En su puesto, las flores más grandes, de 70 centímetros en macetas de 7 pulgadas, se venden a 35 pesos la pieza o 30 al mayoreo; las medianas, a 18 pesos por mayoreo, y las pequeñas, a 9 pesos cada una en compras por volumen.
Familias como la de Martha Eugenia, de Iztapalapa, visitan año con año la Central para adquirir sus flores. “Venimos porque aquí es más barato”, comenta su hija Dolores, mientras se preparan para montar la ofrenda del Día de Muertos.








