Monterrey, 6 de noviembre del 2025
Rosalía regresa este viernes con Lux, un álbum en el que canta en 14 idiomas —entre ellos español, catalán, inglés, latín, japonés, árabe y hebreo— acompañada por la Orquesta Sinfónica de Londres. Tras tres años de silencio, la artista presenta una obra profundamente espiritual donde reflexiona sobre la fe, la libertad y el amor, alejándose del estilo electrónico y urbano de Motomami.
El disco abre con Sexo, violencia y llantas, un tema que contrapone lo terrenal con lo divino, seguido de Reliquia, donde recorre ciudades y amores pasados a través de violines ligeros. En Divinize fusiona catalán e inglés, y en Porcelana —junto a un artista aún no revelado— alterna latín y japonés para explorar la luz y el caos.
Entre los momentos más destacados se encuentra Mio Cristo, una aria en italiano donde muestra su potencia vocal, y Focu’ranni, en siciliano y español, en la que reafirma su independencia con el verso “no seré tu mitad ni de tu propiedad”.
El mensaje feminista se intensifica en Novia robot, una crítica sarcástica a la objetificación femenina, y en La rumba del perdón, donde, junto a Estrella Morente y Silvia Pérez Cruz, aborda la violencia de género desde el flamenco.
La segunda mitad del disco se abre con Berghain, tema orquestal en alemán que marca un punto de inflexión hacia un tono más experimental. En La perla, junto a Yahritza y su Esencia, retrata con ironía a un amante narcisista, mientras que Mundo nuevo y De madrugá la muestran en clave introspectiva y emocional.
En Dios es un stalker, Rosalía se pone en la piel de un Dios femenino y vigilante, explorando su relación con la divinidad entre cuerdas y palmas flamencas. Le siguen La yugular, en árabe, sobre un amor extremo, y Memória, un fado portugués junto a Carminho que habla de la despedida y la memoria.
El cierre llega con Magnolias, una meditación sobre la muerte que concluye un recorrido sonoro y espiritual en el que Rosalía se reafirma como una mujer libre, luminosa y sin fronteras.













