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Fidel Castro: Gigante de la Revolución y la Justicia Social

Monterrey, 25 de noviembre del 2025

El 25 de noviembre de 2016, Fidel Castro, líder histórico de la revolución cubana, falleció a los 90 años tras una larga enfermedad que lo mantuvo retirado durante una década. Su muerte fue anunciada por su hermano y entonces presidente de Cuba, Raúl Castro, mediante un breve comunicado televisivo.

Castro inició su vida pública como guerrillero y opositor de la dictadura de Fulgencio Batista, participando en el asalto al cuartel Moncada en 1953, por el que fue encarcelado. Tras su liberación, continuó la lucha que culminó en 1959 con el triunfo de la revolución cubana, poniendo fin al régimen de Batista. A partir de entonces, instauró en Cuba el primer Estado socialista de América Latina, ejerciendo como presidente y máximo dirigente durante casi 50 años.

Más allá de su influencia política, Fidel era conocido por su intensa disciplina y energía inagotable. Su jornada de trabajo podía extenderse hasta las 5 o 6 de la madrugada, y dormía apenas cuatro horas, interrumpidas ocasionalmente para reuniones importantes. Incansable viajero y líder, organizaba viajes, desplazamientos y reuniones sin tregua, mientras su equipo, joven y brillante, quedaba exhausto intentando seguir su ritmo.

Fidel exigía informes, estadísticas, noticias, llamadas y resúmenes de medios, y constantemente pensaba, cavila y generaba ideas, ejecutando proyectos con determinación y creatividad audaz. Su capacidad para inspirar y movilizar a quienes lo rodeaban era comparable a un fenómeno casi mágico, materializando ideas en hechos tangibles.

Además, su talento retórico era prodigioso, no solo en discursos públicos, sino incluso en conversaciones cotidianas, donde su torrente de palabras y gestualidad transmitían carisma, liderazgo y convicción.

En 2008, Fidel renunció a todos sus cargos y fue sucedido por Raúl Castro, poniendo fin a medio siglo de liderazgo directo. A pesar de su retiro, su influencia y legado permanecen como símbolo de la revolución cubana, consolidándolo como un personaje histórico de gran impacto en América Latina y el mundo.

Internamente, promovió la unión nacional y el progreso social: erradicación del analfabetismo, igualdad de género, acceso universal a la salud y educación, y altos niveles culturales y deportivos. Internacionalmente, apoyó movimientos revolucionarios y participó en conflictos decisivos, como en Angola, contribuyendo a la caída del apartheid y la independencia de varios países africanos.

A pesar del colapso del socialismo en Europa del Este, Fidel mantuvo vivo el proyecto de construir en Cuba una sociedad justa, igualitaria, educada, feminista y ecológica. Hasta su muerte el 25 de noviembre de 2016, a los 90 años, permaneció activo, defendiendo sus ideales y la soberanía de Cuba, y liderando la batalla por un mundo más justo frente al cambio climático y la globalización neoliberal.

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