Monterrey, 25 de noviembre del 2025
La semana pasada, los ataques de bandas armadas en Nigeria se intensificaron, con secuestros masivos de estudiantes. El lunes, 25 niñas fueron capturadas en un internado del estado de Kebbi, en el noroeste, y el viernes, 303 estudiantes y 12 profesores fueron secuestrados de la Escuela Católica St. Mary’s, en el estado de Níger, en el norte del país.
Un padre que presenció los hechos describió que los secuestradores los trasladaban a pie, de manera similar a cómo los pastores guían a sus rebaños. Algunos niños caían al suelo y eran golpeados para que se levantaran. Los atacantes se movilizaban en unas 50 motocicletas mientras controlaban a los estudiantes. “Quería ayudar, pero no podía hacer nada”, relató el hombre, que prefirió permanecer en el anonimato.
Los familiares de los estudiantes secuestrados instalaron un campamento frente a la escuela para exigir la acción del gobierno y conocer el paradero de sus hijos. “Nuestros hijos han sido secuestrados y el gobierno parece no prestar atención. Sentimos que nos han abandonado”, expresó uno de los padres. Otro, llamado Lucas, contó que uno de sus hijos logró escapar, aunque sus dos hermanos siguen retenidos.
Entre el viernes y el sábado, al menos 50 alumnos del internado católico lograron escapar por sus propios medios y reunirse con sus padres, según confirmó el obispo Bulus Dauwa Yohanna. Sin embargo, 253 estudiantes y los 12 docentes continúan en manos de los secuestradores.
En respuesta, el gobierno de Nigeria ordenó el cierre temporal de 41 internados en los estados de Níger y Kebbi, así como en Plateau y Benue, zonas con alta incidencia de secuestros y asesinatos. Un informe de UNICEF de abril de 2024 señala que solo el 37 % de los colegios en diez estados afectados por conflictos cuenta con sistemas de alerta temprana frente a amenazas.
En Nigeria, especialmente en el centro y noroeste del país, los ataques de bandas criminales —denominadas “bandidos” por las autoridades, y en ocasiones tildadas de “terroristas”— son frecuentes. A esto se suma la actividad del grupo yihadista Boko Haram, presente desde 2009 en el noreste, y su escisión, el Estado Islámico en la Provincia de África Occidental (ISWAP), activo desde 2016.
Este patrón de violencia no es nuevo: en 2014, Boko Haram secuestró a 276 niñas en Chibok; muchas escaparon, pero al menos 91 permanecen desaparecidas, según la ONU.








