Por: Joshua Hernández
Vicente Fox (expresidente de México), Marko Cortés (expresidente del PAN y senador plurinominal), Guillermo Padrés (exgobernador de Sonora por el PAN), César Duarte (exgobernador de Chihuahua por el PRI), Miguel Márquez Márquez (exgobernador de guanajuato por el PAN), Luis Armando Reynoso (exgobernador de Aguascalientes por el PAN), Ignacio Loyola Vera (exgobernador de Querétaro por el PAN), Francisco Javier Ramírez Acuña (exgobernador de Jalisco por el PAN) y Juan Antonio Martín del Campo (senador del PAN) son algunos ex gobernadores, senadores y expresidentes por el PRI y el PAN que parte de su fortuna se la deben al mercado negro del agua que se creó en 2003 a partir del traspaso, venta o arrendamiento de este recurso.
A estos, se les suman los hermanos de Vicente Fox, la familia Sahagún Jiménez, los LeBarón, así como un hermano y tío de Alito Moreno. Todos ellos fueron privilegiados por estar cerca de la política y de los tomadores de decisiones.
En conjunto, acumulan o acumulaban más de 10 millones de metros cúbicos cada año y, lo que originalmente debía ser destinado para uso agrícola, terminó siendo utilizado para otros negocios o frivolidades. Es así como se entiende que todos estos «trabajadores del campo» crearon spas, constructoras, campos de golf, presas o ranchos de lujo con albercas.
Ahora, que el gobierno de Claudia Sheinbaum quiere eliminar este submercado y la especulación hídrica, no sorprende a nadie que el PRI y el PAN emprendieran campañas de desprestigio contra la Ley de Aguas Generales y, dicha campaña, está acompañada de cierres carreteros en el norte del país, evidenciando dos cosas: su codicia y su zona de influencia (no olvidemos que ahí está el 40% del área de riego en México).
Sin embargo, existe otra lucha que el gobierno de la transformación aún no da y no sé si es porque primero quiere amarrar bien esta batalla antes de emprender la siguiente o porque será indolente con los más grandes caciques de agua en México.
Si bien los políticos que se mencionan arriba hicieron negocios jugosos con el agua, no se comparan en nada con las grandes siderúrgicas, refresqueras, mineras y cerveceras instaladas en México, esas que contaminan mantos acuíferos completos sólo porque les sale más barato pagar multas que manejar bien sus desechos o que acaparan el agua de Nuevo León mientras la gente de a pie no puede ni bañarse.
La fortuna del agua del PRIAN se mide en metros cúbicos, pero la de estos grandes empresarios se mide en hectómetros cúbicos. Ellos son los que dejan a los hermanos chiapanecos sin agua, pero con una Coca-Cola en las manos, los que contaminan poblaciones completas en Sonora y los que despojan a millones de mexicanas y mexicanos de este vital recurso y la Ley General de Aguas no los toca, sólo se limita a rescatar el agua que no utilizan para riego los terratenientes que tienen títulos agrícolas.








