Monterrey, 24 de febrero del 2026
El Instituto Nacional de Antropología e Historia mantiene en operación el Laboratorio de Análisis de Material Histórico y Misceláneo del Tren Maya, instalado en el Museo de la Cultura Maya, donde especialistas resguardan, identifican y estudian miles de objetos recuperados durante la construcción de la vía ferroviaria.
En este espacio se examinan materiales que abarcan distintos periodos históricos, desde estucos prehispánicos y utensilios domésticos de la época virreinal hasta botellas, aislantes de telégrafo de vidrio del siglo XIX, además de municiones, armas de fuego y juguetes del siglo pasado.
Tras casi dos años de labores, un equipo conformado por la restauradora Kenia Monserrat Chávez Cruz y los arqueólogos analistas Itzel Paola Hernández Hernández, Glenda Natalia Dena Muro y Tadeo Martínez Nepomuceno ha revisado las bolsas de materiales provenientes de los siete tramos del proyecto ferroviario, registrando cada pieza completa o fragmentada e integrándola a inventarios especializados.
Posteriormente, los especialistas realizaron la clasificación de los objetos con base en criterios como tipo, material y temporalidad. Actualmente, el trabajo se centra en la etapa de análisis, que busca identificar componentes, técnicas de manufactura, procedencia y características particulares de los materiales, información que permite reconstruir rutas comerciales y comprender contextos sociopolíticos, económicos y culturales de distintas épocas en la región.
La coordinadora del laboratorio, Monserrat Chávez, ejemplificó la relevancia de estos hallazgos con el estudio de dos frascos ámbar recuperados en el Tramo 6, en un sitio cercano a Felipe Carrillo Puerto. Ambos recipientes portan la inscripción C.H. Wintersmith, correspondiente a un fabricante estadounidense de tónicos medicinales.
El análisis permitió vincular estas botellas con el uso de medicamentos antipalúdicos entre finales del siglo XIX y principios del XX, periodo en el que Quintana Roo presentaba alta incidencia de malaria debido a sus condiciones climáticas y ambientales favorables para la proliferación del mosquito transmisor.
Además del registro y agrupamiento, en el laboratorio se realizan mediciones y pesajes de los materiales, así como la toma de muestras de sedimentos y productos de corrosión para determinar contenidos originales y definir estrategias de conservación.
Estas acciones incluyen tratamientos de estabilización e intervenciones emergentes orientadas a preservar los objetos y garantizar su adecuada investigación, contribuyendo así al conocimiento histórico derivado de los trabajos del proyecto ferroviario.








