Emiratos Árabes Unidos investiga el origen de un ataque con drones ocurrido cerca de la central nuclear de Barakah, un complejo estratégico que suministra cerca de una cuarta parte de la energía del país. De acuerdo con las autoridades, tres drones ingresaron al espacio aéreo emiratí: dos fueron derribados y un tercero impactó en un generador eléctrico cercano a la planta, provocando un incendio sin consecuencias radiológicas ni víctimas.
El incidente ocurre en medio del frágil alto al fuego entre Irán y Estados Unidos, marcado por constantes tensiones y acusaciones mutuas. Abu Dhabi evitó responsabilizar directamente a Teherán y calificó el hecho como una “escalada peligrosa”, aunque señaló que tomará las medidas necesarias para proteger su seguridad nacional.
Según reportes oficiales, los drones ingresaron desde el oeste del país y no desde territorio iraní, lo que abre la posibilidad de que el ataque haya sido ejecutado por grupos aliados de Irán en la región, como milicias iraquíes o los rebeldes hutíes de Yemen. Por su parte, el portavoz iraní Esmail Baqaei negó hostilidad contra Emiratos y otros países vecinos.
En paralelo, Arabia Saudita informó sobre otro ataque con drones interceptados en su espacio aéreo y responsabilizó a milicias proiraníes en Irak, advirtiendo que responderá en el momento que considere adecuado.
A 40 días del inicio de la tregua entre Washington y Teherán, las negociaciones siguen estancadas. Estados Unidos exige reabrir el Estrecho de Ormuz y limitar el programa nuclear iraní, mientras que Irán reclama garantías contra nuevos ataques y el levantamiento de sanciones económicas.
El presidente estadounidense, Donald Trump, endureció nuevamente su discurso contra Teherán al advertir que “el tiempo se acaba”, mientras autoridades iraníes respondieron que una reanudación de la guerra derivaría en escenarios “agresivos e inesperados” para Washington.






