Un grupo de arqueólogos descubrió una tumba con restos de cinco personas y diversas ofrendas ceremoniales de aproximadamente 600 años de antigüedad en la ciudadela preinca de Kuélap, ubicada en el nororiente de Perú, informó el Ministerio de Cultura de ese país.
El hallazgo se realizó en una zona donde anteriormente no se habían desarrollado excavaciones sistemáticas, dentro de uno de los accesos principales al complejo arqueológico, conocido también como la “Machu Picchu de la selva peruana”.
Según las autoridades, los restos fueron encontrados dentro de una estructura funeraria de piedra con forma de herradura, construida sobre una plataforma elevada a la que se accede mediante dos escalones.
En el interior de la tumba fueron localizados los restos de cinco individuos: cuatro adultos y un infante, acompañados de distintos objetos ceremoniales utilizados en antiguos rituales funerarios.
Entre las piezas encontradas destacan recipientes cerámicos con formas de frutos y vegetales, además de un pequeño hueso tallado que representa una cabeza humana, objeto que llamó especialmente la atención de los investigadores.
Junto a los restos óseos también aparecieron fragmentos de pinzas metálicas, morteros de piedra y restos de conchas marinas del género Spondylus, elementos asociados con prácticas rituales de hace seis siglos, durante la expansión del imperio inca o Tahuantinsuyo.
Especialistas del Programa de Investigación Arqueológica e Interdisciplinaria Kuélap (PRIAK), responsables de la excavación, señalaron que estos objetos corresponden a ceremonias funerarias desarrolladas en los últimos años de ocupación del sitio.
Kuélap fue edificada por la cultura chachapoyas en el siglo XI y permaneció oculta entre la vegetación y la neblina de la región Amazonas hasta su redescubrimiento accidental en 1843.
De acuerdo con la tradición histórica, los incas denominaron “chachapoyas” a sus habitantes debido a que emergían entre la neblina de los bosques montañosos; el término proviene de las palabras quechuas “sacha”, bosque, y “puyos”, nubes.
El sitio arqueológico continuó habitado hasta el siglo XVI, antes de la llegada de los conquistadores españoles, y aún conserva elementos vinculados a la influencia inca, como una piedra ceremonial similar al Intihuatana de Machu Picchu.







