El Departamento de Comercio de Estados Unidos anunció nuevas medidas para reforzar los controles de exportación de semiconductores avanzados y evitar que empresas chinas puedan acceder indirectamente a tecnología estadounidense de inteligencia artificial a través de filiales establecidas fuera de China.
La disposición, difundida durante el fin de semana por la Oficina de Industria y Seguridad (BIS, por sus siglas en inglés), busca cerrar una posible laguna regulatoria que habría permitido la adquisición de procesadores de última generación, como los chips Blackwell desarrollados por Nvidia, mediante subsidiarias ubicadas en terceros países.
De acuerdo con información que circuló recientemente en Washington, algunas compañías chinas habrían tenido la posibilidad de obtener estos componentes tecnológicos a través de operaciones realizadas desde territorios como Malasia, pese a las restricciones impuestas por Estados Unidos para limitar el desarrollo de capacidades avanzadas de inteligencia artificial en China.
Las nuevas directrices establecen que las entidades con sede en China estarán sujetas a los mismos requisitos de licencia de exportación incluso cuando operen desde el extranjero. Con ello, las autoridades estadounidenses buscan reforzar la supervisión sobre la transferencia de tecnología considerada estratégica para la seguridad nacional.
Un portavoz de la Oficina de Industria y Seguridad señaló que la medida tiene como objetivo aclarar y fortalecer los controles de exportación vigentes desde 2023, además de garantizar la protección de tecnologías críticas desarrolladas por empresas estadounidenses.
Especialistas del sector tecnológico han advertido que la brecha regulatoria pudo haber facilitado la adquisición de una cantidad considerable de chips avanzados durante el último año. Algunas estimaciones de la industria apuntan a que podrían haberse exportado cientos de miles de unidades bajo este esquema.
Por su parte, Nvidia indicó que la nueva orientación regulatoria no modifica las restricciones que ya enfrentaba la compañía, debido a que previamente había recibido instrucciones específicas por parte de las autoridades estadounidenses respecto a la exportación de sus procesadores más avanzados.
Sin embargo, expertos en seguridad tecnológica consideran que aún persisten desafíos regulatorios. Entre ellos destacan los mecanismos de supervisión aplicados a fabricantes de semiconductores, como las fundiciones que producen chips para terceros, con el fin de evitar que componentes de alto rendimiento terminen en manos de empresas vinculadas al mercado chino mediante estructuras corporativas complejas.Las nuevas medidas forman parte de la estrategia de Washington para mantener el control sobre la distribución global de tecnología de inteligencia artificial y limitar el acceso de competidores estratégicos a semiconductores considerados esenciales para el desarrollo de sistemas avanzados de cómputo.







