Representantes de Israel y Líbano reanudaron este martes las negociaciones de paz en Washington, en un intento por fortalecer el alto el fuego vigente entre ambas partes, luego de una nueva escalada de violencia registrada en las últimas horas.
Las delegaciones, encabezadas por los embajadores de ambos países, fueron recibidas por funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos, entre ellos el consejero Michael Needham y el jefe de gabinete Dan Holler.
La reunión corresponde a la cuarta ronda de conversaciones celebrada en la capital estadounidense desde abril y tiene como principal objetivo consolidar y ampliar los acuerdos alcanzados para mantener la tregua en la frontera entre Israel y Líbano.
El encuentro se desarrolla después de que, durante la madrugada, se registrara un intercambio de ataques entre el Ejército israelí y el grupo Hezbolá, mediante el lanzamiento de proyectiles y bombardeos aéreos. Los enfrentamientos ocurrieron poco después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara la posibilidad de un acuerdo entre ambas partes.
La administración estadounidense busca preservar el cese de hostilidades en territorio libanés y mantener abiertas las negociaciones diplomáticas en la región, incluidas las relacionadas con Irán.
Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reiteró que su gobierno continuará actuando contra lo que considera amenazas a la seguridad de Israel. A través de redes sociales, advirtió que las fuerzas israelíes seguirán atacando objetivos vinculados con Hezbolá si el grupo no detiene sus acciones armadas.
Días antes, el presidente Donald Trump aseguró que Hezbolá manifestó su disposición a cesar los ataques contra territorio israelí a cambio de que Israel suspenda su ofensiva militar en el Líbano.
El mandatario estadounidense también afirmó haber sostenido una conversación telefónica con Netanyahu, durante la cual el líder israelí se comprometió a evitar el despliegue de tropas en Beirut y a retirar aquellas que se encontraban en proceso de movilización.
Las negociaciones continúan bajo la mediación de Estados Unidos, mientras la comunidad internacional observa con atención los esfuerzos para evitar una nueva escalada del conflicto en la región.







