Rusia intensificó su ofensiva contra Telegram al declarar en busca y captura a su fundador, Pável Dúrov, acusado por el Servicio Federal de Seguridad (FSB) de colaborar con actividades terroristas conforme al artículo 205.1 del Código Penal. El empresario, quien reside en el extranjero y fue detenido en Francia en 2024, enfrenta ahora un nuevo proceso impulsado por las autoridades rusas.
El FSB sostiene que Telegram no eliminó numerosos canales, chats y bots que presuntamente eran utilizados por agencias de inteligencia ucranianas, organizaciones extremistas y grupos terroristas para coordinar sabotajes, atentados, ciberataques y otros delitos en territorio ruso. Según el organismo, estas actividades provocaron víctimas civiles y pérdidas económicas millonarias.
Las autoridades también aseguraron haber detenido a 46 jóvenes rusos, de entre 18 y 22 años, que supuestamente fueron reclutados mediante el chatbot de citas Daivinchik/Leo. Además, el Ministerio del Interior atribuyó a la plataforma más de 24 mil casos relacionados con estafas, así como delitos vinculados con tráfico de armas, narcotráfico y ciberdelincuencia.
La decisión se produce en un contexto de mayor control estatal sobre internet y las redes sociales. En los últimos meses, Moscú ha bloqueado plataformas, ralentizado el acceso a internet y promovido sin éxito el servicio nacional de mensajería MAX como alternativa a Telegram, que continúa siendo ampliamente utilizado por ciudadanos, funcionarios y militares.
De acuerdo con el diario Kommersant, un tribunal de Moscú podría ordenar el arresto en ausencia de Dúrov y solicitar su extradición mediante Interpol. No obstante, especialistas consideran improbable que Francia o Emiratos Árabes Unidos, países de los que también es ciudadano, accedan a una petición de ese tipo al considerar que tendría motivaciones políticas.
Tras conocerse la orden de captura, Dúrov respondió en su cuenta de X con una imagen en la que muestra el dedo medio al FSB, en un gesto de desafío hacia las autoridades rusas.








