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Herzog convierte un extraño caso real en cine surrealista

A dos días de cumplir 84 años, el cineasta alemán Werner Herzog regresa al Festival de Cine de Venecia para competir por el León de Oro con Bucking Fastard, una película inspirada en la historia real de unas gemelas inglesas cuya extraordinaria relación llegó a los tribunales durante los años ochenta.

La presencia de Herzog tiene un significado especial en la Mostra: en la edición anterior recibió el León de Oro a la trayectoria y presentó fuera de competencia el documental Ghost Elephants. Ahora vuelve al Lido dentro de la sección oficial con una historia que combina hechos reales, elementos surrealistas y una de las obsesiones recurrentes de su filmografía: personajes enfrentados a circunstancias que escapan de su control.

El título Bucking Fastard proviene de un spoonerism, recurso lingüístico que consiste en intercambiar los sonidos iniciales de dos palabras. La expresión surge de un error al pronunciar la frase vulgar “fucking bastard”, ocurrido durante un juicio protagonizado por las gemelas Freda y Greta Chaplin.

Nacidas en Inglaterra en 1943, las hermanas desarrollaron una relación de dependencia extrema debido a una educación represiva, aislamiento social y el control ejercido por su madre. Vestían de manera idéntica, sincronizaban sus movimientos y, según los registros del caso, podían pronunciar simultáneamente las mismas frases.

Su peculiar comportamiento alcanzó notoriedad durante un proceso judicial iniciado después de que un vecino, con quien ambas desarrollaron una obsesión romántica, solicitara una orden de restricción. En el juicio, las hermanas pronunciaron al mismo tiempo el célebre lapsus que posteriormente inspiró a Herzog.

Para su adaptación, el director creó a Jean y Joan Holbrooke, personajes interpretados por Rooney y Kate Mara, quienes trabajan juntas por primera vez en una película. Orlando Bloom y Domhnall Gleeson completan el reparto.

La sincronización entre las protagonistas fue realizada sin efectos digitales. Las hermanas Mara aprendieron a reproducir el mismo ritmo y entonación al hablar. Herzog descubrió durante los ensayos que su relación real facilitaba el proceso y redujo la preparación prevista de dos semanas a sólo cinco días.

Kate Mara comparó el diálogo simultáneo con cantar una canción, mientras Rooney explicó que el reto consistía en transmitir la sensación de que dos mujeres funcionaban como una sola persona.

Así, Herzog traslada su mirada hacia otra clase de frontera: no la de quienes desafían montañas, selvas o fuerzas naturales, sino la de dos hermanas incapaces de imaginar una existencia separada.

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Waldo Fernandez.

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