Monterrey, 10 de noviembre del 2025
En los últimos cuatro años se ha alertado sobre la amplia presencia de la bacteria Helicobacter pylori en México, donde aproximadamente el 70% de la población la porta sin saberlo. Aunque no siempre provoca problemas, esta bacteria es la principal causa de gastritis y está vinculada a entre el 1% y 3% de los casos de cáncer de estómago, según especialistas de la Asociación Mexicana de Gastroenterología (AMG).
H. pylori es común tanto en México como en otras partes del mundo y ha acompañado a la humanidad desde sus migraciones hace unos 60 mil años. A pesar de esta larga coexistencia, no fue sino hasta los años 80 que Barry Marshall y Robin Warren identificaron su relación con las úlceras gástricas, descubrimiento que les valió el Premio Nobel en 2005 y que permitió el desarrollo de tratamientos con antibióticos. Sin embargo, la bacteria sigue siendo prevalente, especialmente en países con condiciones socioeconómicas e higiénicas limitadas y altos consumos de alcohol y tabaco.
La transmisión ocurre principalmente en los hogares, por contacto directo o a través de alimentos y agua contaminada, y la bacteria puede sobrevivir en entornos ácidos como el estómago. Aunque no todos los portadores desarrollan enfermedad, la presencia de H. pylori aumenta significativamente el riesgo de gastritis y cáncer gástrico, siendo responsable de una alta proporción de casos en México. Factores de riesgo adicionales incluyen alcohol, tabaquismo, dieta alta en sal, predisposición genética y ciertas cepas de la bacteria.
El tratamiento principal sigue siendo antibiótico, aunque la resistencia bacteriana ha limitado su efectividad. Actualmente se están probando nuevas estrategias terapéuticas, incluyendo antibióticos combinados con P-Cabs, antiácidos de última generación que inhiben más eficazmente la producción de ácido gástrico, aumentando la tasa de erradicación de la bacteria.
La detección temprana y el tratamiento adecuado son esenciales, ya que existe un punto en que, incluso eliminando la bacteria, el daño gástrico ya no puede revertirse. Por ello, especialistas recomiendan estudios preventivos para personas con antecedentes de úlceras, síntomas persistentes o familiares con cáncer gástrico.













