Monterrey, 12 de noviembre del 2025
La Casa Blanca declaró la “semana anticomunista” como parte de su respuesta a los recientes avances electorales de los socialistas democráticos, ampliando así su lista de “enemigos” nacionales, que ya incluía a inmigrantes y narcotraficantes, todos señalados como amenazas para la seguridad del país.
Según la narrativa oficial del gobierno y sus aliados políticos, Estados Unidos estaría rodeado de peligros tanto externos como internos.
En la proclama presidencial, se describe el comunismo como “una de las ideologías más destructivas de la historia”, responsable de la devastación de naciones y de millones de muertes. El texto sostiene que los regímenes comunistas han “suprimido la libertad y destruido la prosperidad”, y llama a reafirmar el compromiso nacional de oponerse a esa doctrina.
El comunicado también advierte sobre “nuevas voces” que —bajo los conceptos de “justicia social” y “socialismo democrático”— promueven ideas supuestamente equivalentes al comunismo, exhortando a los estadounidenses a “rechazar esta doctrina del mal”.
Para el presidente Donald Trump, la amenaza comunista ya no proviene del exterior, sino del interior del país. En ese sentido, ha calificado de “comunista” al alcalde electo de Nueva York, Zohran Mamdani, identificado con el socialismo democrático. Al institucionalizar esta visión mediante una proclamación oficial, la administración parece revivir la retórica de la Guerra Fría tres décadas después de su fin.
El discurso presidencial también incluye otras amenazas, como la migración indocumentada. La Casa Blanca ha justificado redadas, presencia militar en ciudades y detenciones masivas bajo el argumento de proteger la seguridad nacional. Esto ha llevado a un número récord de inmigrantes detenidos, según el Migration Policy Institute (MPI), que reporta que el sistema de detención migratoria de Estados Unidos es ahora el más grande del mundo.
Los datos del MPI muestran que el número de personas bajo custodia del ICE pasó de 39 mil al inicio del mandato de Trump a 61 mil en agosto, y podría superar los 100 mil para enero de 2026. La detención promedio dura 44 días.
Fuera del país, el Pentágono ha desplegado su flota más grande en el Caribe en décadas, bajo el argumento de combatir el narcotráfico. Estas operaciones han dejado al menos 76 muertos, acusados sin pruebas de pertenecer a cárteles sudamericanos.
En el plano político interno, el gobierno de Trump sostiene que los demócratas están controlados por una “izquierda radical” que busca destruir la nación. Su estrategia de “salvación” incluye recortes fiscales para los más ricos y la reducción de programas sociales para los sectores más vulnerables.
El senador republicano Lindsey Graham resumió esta visión en una frase contundente: “Matamos a la gente correcta y recortamos tus impuestos”.













