Monterrey, 14 de noviembre del 2025
Sydney Sweeney se ha convertido en el centro de una polémica que parece no tener fin. Todo comenzó con un anuncio de American Eagle que promocionaba sus “great jeans”, un juego de palabras con “genes” que muchos interpretaron como una alusión a la eugenesia.
En un país marcado por el debate racial, la campaña generó rechazo inmediato, y que la Casa Blanca defendiera el anuncio no ayudó a calmar la controversia. La situación se intensificó al conocerse que Sweeney estaba registrada como republicana en Florida para las elecciones de junio de 2024, información que encendió aún más el debate sobre su imagen pública.
Meses después, en una entrevista con GQ, la actriz fue preguntada sobre las críticas que acusaban a personas blancas de bromear sobre “la superioridad genética”. Su respuesta, distante y despreocupada —“creo que cuando tenga un tema del que quiera hablar, la gente me escuchará”— reforzó la percepción de que Sweeney se muestra indiferente frente a la polémica, algo que ha molestado a distintos sectores de la opinión pública.
Estas controversias parecen haber afectado tanto su reputación como su carrera profesional. Circulan rumores de que Zendaya habría solicitado no promocionar la nueva temporada de Euphoria junto a ella, y la película Christy, en la que Sweeney tenía un papel central, se ha convertido en un fracaso histórico de taquilla, registrando apenas 650 dólares por cine, uno de los peores estrenos de la historia reciente.
Este desastre ha provocado críticas directas de la actriz Ruby Rose, quien originalmente iba a interpretar a la protagonista, Cherry. Rose denunció en Threads que perdió el papel frente a Sweeney y calificó su actuación como “un desastre” que arruinó la película.
La polémica también tiene un trasfondo de representatividad. Rose, que se identifica como lesbiana y apoya activamente a la comunidad LGBTQ+, explica que el guion original de Christy Martin estaba pensado para actores de esa comunidad, y que la elección de Sweeney, ajena a ella, resultó especialmente decepcionante. “Nadie quiere ver a alguien que los odia, desfilando y fingiendo ser nosotros”, escribió Rose, subrayando que el proyecto merecía un enfoque más auténtico y respetuoso con su identidad y la del personaje.
Entre controversias políticas, críticas públicas y fracasos en taquilla, la imagen de Sydney Sweeney se encuentra hoy cuestionada desde múltiples frentes. La actriz parece mantenerse indiferente, pero la combinación de polémica mediática y fracasos comerciales podría marcar un punto de inflexión en su carrera, generando un debate sobre talento, responsabilidad y representación en Hollywood.













