Monterrey, 19 de noviembre del 2025
Un intenso ataque con drones y misiles rusos golpeó la ciudad ucraniana de Ternópil, causando la muerte de al menos 25 personas, incluidos tres menores, según autoridades locales. Mientras tanto, el presidente Volodymir Zelensky se trasladó a Turquía para fortalecer el respaldo diplomático frente a la invasión rusa.
El bombardeo nocturno impactó dos edificios de nueve pisos a unos 200 km de la frontera con Polonia, y los equipos de rescate trabajaban entre los escombros para hallar sobrevivientes. Además, 73 personas resultaron heridas, entre ellas 15 niños.
Según la Fuerza Aérea de Ucrania, Rusia lanzó 476 drones y 48 misiles, incluyendo 47 misiles de crucero, de los cuales la mayoría fueron interceptados por defensas antiaéreas y aviones occidentales como F-16 y Mirage-2000.
Zelensky criticó los ataques, afirmando que demuestran que la presión sobre Rusia es insuficiente, y destacó que se reuniría con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, para buscar un acuerdo que conduzca a una paz justa. Estados Unidos también planea imponer nuevas sanciones al sector petrolero ruso para presionar a Putin.
El ataque afectó principalmente a la zona oeste de Ucrania, donde se refugiaron habitantes desplazados del este y sur del país. Además de Ternópil, ataques rusos en otras regiones dejaron casi 50 heridos. Rusia justificó los bombardeos alegando represalias por operaciones ucranianas en su territorio.
Los incidentes generaron respuestas internacionales: Rumanía y Polonia movilizaron aviones militares y cerraron temporalmente aeropuertos cerca de la frontera, y drones rusos también atacaron Járkov, causando heridas a 46 personas y daños en infraestructura civil.
En paralelo, Rusia informó que Ucrania disparó cuatro misiles ATACMS hacia Voronezh, que fueron interceptados, aunque los escombros provocaron daños materiales sin víctimas.








