Monterrey, 25 de noviembre del 2025
Tres silbidos cortos y seguidos alertan sobre la presencia de agentes de migración, mientras que tres silbidos largos advierten que ya están deteniendo personas. Estos sonidos se escuchan en ciudades como Nueva York, Chicago, Charlotte y Los Ángeles, donde vecinos y barrios completos se han organizado en comités de protección para inmigrantes. Los silbatos se han convertido en un símbolo de resistencia frente a la ofensiva del gobierno de Donald Trump contra quienes carecen de residencia legal.
En Charlotte, estudiantes de preparatoria y secundaria realizaron un paro escolar para denunciar las recientes redadas federales. Días después, jóvenes de Durham también se movilizaron. Miles de personas marcharon en ambas ciudades exigiendo la defensa de los inmigrantes, mientras en un autobús escolar niños gritaban consignas de apoyo y ondeaban banderas mexicanas.
Estos símbolos latinoamericanos desafían directamente el discurso oficial que tilda a los inmigrantes de “invasores criminales” y promueve la idea de “Estados Unidos primero”.
Organización vecinal y monitoreo del ICE
En Charlotte, donde hace poco más de una semana comenzó la más reciente operación federal contra inmigrantes, agentes se toparon con manifestaciones, críticas y miles de voluntarios dispuestos a monitorear las acciones del ICE. Se formaron brigadas para acompañar a hijos de personas indocumentadas a la escuela, así como para llevar alimentos y medicinas a quienes temen salir de casa. En varias zonas incluso se han pinchado llantas de vehículos oficiales y diversos negocios se han declarado cerrados para los agentes federales.
Como en otras partes del país, ciudadanos estadounidenses también enfrentan a los agentes, bloqueando sus vehículos, gritando “vergüenza” y cuestionando la moralidad de perseguir a personas inocentes.
La solidaridad se manifiesta a diario: en Chicago y Los Ángeles, residentes compran toda la mercancía a vendedores ambulantes sin documentos para que puedan regresar a casa sin exponerse. Otros vecinos realizan compras y diligencias para quienes temen salir.
Por todo el país existen brigadas comunitarias, organizaciones de inmigrantes y grupos de apoyo que realizan campañas masivas de información sobre derechos legales y humanos, incluyendo cómo actuar ante agentes federales y el derecho a negarles la entrada sin una orden judicial.
Cientos de voluntarios se capacitan cada semana. En Manhattan, más de 100 personas asistieron a una jornada de formación el sábado pasado, y otras mil lo harán en Brooklyn. Este tipo de reuniones se replica en múltiples ciudades, donde se enseña a enfrentar redadas de forma no violenta, crear redes con comercios que brindan refugio y documentar el comportamiento de los agentes para futuras denuncias legales.
En los tribunales federales de inmigración, voluntarios —incluidos políticos locales— acompañan a familias para protegerlas de posibles arrestos. Una maestra de kínder que acude como voluntaria entretiene a los niños con títeres mientras esperan sus audiencias, ayudando a disminuir el miedo y la tensión.
Protestas y vigilias en centros de detención
Cada semana aumentan las vigilias frente a centros de detención, desde el recientemente apodado “Alcatraz de los caimanes” en Florida hasta instalaciones en Brooklyn y Los Ángeles. Según Noelle Damico, de Workers Circle, ya existen más de 150 vigilias en todo el país, reflejo de una ola creciente de solidaridad y rechazo a las operaciones migratorias.
Abuelas, comercios y organizaciones religiosas se suman
En Hamilton, Ohio —una zona conservadora— unas 70 abuelas protestan semanalmente contra la colaboración de las autoridades locales con el ICE. “Necesito poder mirar a mis nietos y decir que no guardé silencio”, afirmó una de ellas.
En múltiples ciudades, comercios colocan letreros que dicen: “ICE no es bienvenido aquí”. En Chicago incluso se ven avisos oficiales que señalan áreas privadas donde los agentes no pueden ingresar para realizar acciones migratorias.
Movimientos como “Manos Fuera de Nueva York”, respaldados por cientos de organizaciones sociales, sindicatos y grupos religiosos de diversas creencias, articulan un frente nacional contra las redadas.
Incluso la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos emitió un comunicado inusual condenando las detenciones, separaciones familiares y el clima de miedo provocado por la retórica oficial. Monjas de Caridad en Nueva York acuden a protestas con pancartas que interpelan directamente: “Jesús dijo ‘fui extranjero y tú…?’”.
Un país dividido entre récords de detenciones y solidaridad sin precedentes
Aunque la administración Trump ha alcanzado cifras récord de deportaciones —más de 290 mil desde enero—, también se ha desatado un movimiento de resistencia y apoyo comunitario sin igual en los últimos años.













