Tras obtener el reconocimiento a Mejor Película en la sección Horizontes del Festival de Venecia, dedicada a las nuevas vanguardias cinematográficas, la cinta En el camino, del director David Pablos, llega a salas de cine en México.
La película se sitúa en el universo de los traileros y narra el encuentro entre Veneno (interpretado por Víctor Prieto), un joven vagabundo que recorre las carreteras del norte del país mientras sobrevive mediante la prostitución, y Muñeco (Osvaldo Sánchez), un camionero de carácter duro. Entre ambos surge una relación afectiva en un entorno marcado por la violencia normalizada y los riesgos constantes de la vida en carretera.
El director explicó que su interés por este mundo surgió a partir de la vida nómada de los conductores de carga, a quienes describe como trabajadores que asumen su oficio con orgullo a pesar de las condiciones adversas. Destacó también el papel de las “cachimbas”, restaurantes de carretera abiertos las 24 horas, donde, según señaló, se generan dinámicas de convivencia singulares entre los viajeros.
Pablos subrayó que estas historias permitieron explorar una realidad donde convergen la soledad, las adicciones derivadas de jornadas extremas y la inseguridad, elementos que consideró fundamentales para abordar la normalización de la violencia en el país.
El realizador señaló que la película se adentra en un entorno tradicionalmente asociado a lo masculino, pero lo hace desde una perspectiva que subvierte los códigos del género. Asimismo, indicó que los actores participaron con apertura en la construcción de sus personajes, incluyendo procesos de inmersión en la vida real de los traileros.
Respecto a su acercamiento al cine de género, Pablos afirmó que su interés actual se orienta hacia el thriller y el cine de terror, aunque reconoció que En el camino no fue concebida bajo un género específico, sino que evolucionó de forma orgánica durante su desarrollo. Algunas lecturas críticas la han definido como un “neo western queer”, clasificación que el director considera pertinente, aunque no intencional.
El cineasta también destacó su apertura al trabajo con actores no profesionales y a la improvisación controlada en el set, como parte de su búsqueda de mantener vivas las escenas y dotarlas de mayor autenticidad.
Sobre su trayectoria, Pablos señaló que cada proyecto representa un aprendizaje que influye en el siguiente, permitiéndole ajustar su estilo y perfeccionar el tono narrativo. Recordó sus trabajos previos, como su cortometraje La canción de los niños muertos, al que considera un punto de partida fundamental en su carrera.
Finalmente, el director reconoció los retos de la industria cinematográfica, al señalar la tensión entre la libertad creativa y las exigencias del financiamiento y la distribución. En el caso de En el camino, destacó el respaldo de productores como Diego Luna y apoyos internacionales que hicieron posible la realización del proyecto, así como su recepción en salas comerciales y festivales internacionales.







