El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, atraviesa el nivel más bajo de aprobación pública desde el inicio de su segundo mandato, de acuerdo con una serie de encuestas citadas por The New York Times. Los sondeos coinciden en que aproximadamente un tercio de los estadounidenses respalda su gestión, en un contexto marcado por el estancamiento del conflicto con Irán y el aumento en los precios de la gasolina.
Las mediciones reflejan una tendencia similar entre distintas instituciones. CNN ubicó la aprobación presidencial en 34%, igualando el mínimo registrado tras el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. La encuesta de AP-NORC la situó en 33%, mientras que Quinnipiac University reportó 32%, el nivel más bajo registrado por esa institución para Trump.
Según el análisis del diario, Trump es el presidente con menor aprobación en esta etapa de un segundo mandato desde la década de 1940, con la única excepción de Richard Nixon, quien registró 24% de respaldo poco antes de renunciar por el escándalo de Watergate. En contraste, mandatarios como Bill Clinton, Ronald Reagan y Dwight D. Eisenhower mantenían niveles de aprobación superiores al 58% en periodos comparables.
Pese a estos resultados, Trump ha rechazado públicamente la validez de las encuestas y ha asegurado, sin presentar evidencia, que sus niveles reales de aprobación son mucho más altos. En distintas publicaciones afirmó contar con entre 59% y 65% de respaldo, además de calificar los sondeos como deshonestos.
El descenso en la popularidad ha generado preocupación entre sectores del Partido Republicano, especialmente ante las elecciones legislativas de medio término previstas para noviembre. Analistas recuerdan que otros presidentes con niveles de aprobación superiores también sufrieron pérdidas importantes en el Congreso durante esos comicios.
Mientras tanto, la Casa Blanca ha evitado responder directamente a las encuestas y ha optado por destacar los resultados económicos de la administración, como el desempeño del empleo y el control de la inflación, aunque el descontento ciudadano también se ha extendido a temas como la economía, la inmigración y la política exterior.








