Durante años, Gobierno de Nuevo León y autoridades federales han implementado programas, organismos y mecanismos de coordinación para reducir la contaminación en el área metropolitana, pero la refinería de Petróleos Mexicanos en Cadereyta continúa como una de las principales fuentes de emisiones.
La situación volvió a quedar expuesta en agosto, luego de que cientos de habitantes reportaran malos olores similares a azufre u orina de gato en distintos puntos de la zona metropolitana. Tras varios días de denuncias, el Gobierno estatal atribuyó los olores a procesos de refinación de hidrocarburos de la planta y llamó a Pemex y Semarnat a revisar sus operaciones.
Desde 2023, el estado puso en marcha distintas estrategias. En abril de ese año creó la Agencia de la Calidad del Aire, organismo encargado, entre otras funciones, de sancionar a empresas contaminantes. El gobernador Samuel García aseguró entonces que tendría facultades suficientes para actuar contra quienes incumplieran las disposiciones ambientales.
Un mes después se presentó el Programa Integral de Gestión de la Calidad del Aire (Pigeca), diseñado para establecer compromisos de reducción de emisiones con empresas de la entidad. También se creó un Consejo Rector, integrado por autoridades, municipios, universidades, especialistas, organizaciones civiles y representantes de diversos sectores productivos.
El esquema incluyó además mesas de asesoría científica, ciudadanía, salud y calidad del aire, así como mecanismos de coordinación técnica y comunicación pública. Pese a esta estructura, la contaminación de la refinería no ha desaparecido.
La situación incluso derivó, en enero de 2024, en una denuncia penal presentada por el Gobierno estatal y ciudadanos ante la Fiscalía General de la República por presuntos delitos contra la salud y contaminación ambiental.
Los propios datos del Pigeca dimensionan el problema. El documento señala que la refinería de Cadereyta genera 96 por ciento de las emisiones de dióxido de azufre (SO₂) registradas en el área metropolitana.
Además, las condiciones atmosféricas pueden intensificar el impacto de estos contaminantes cuando existe estabilidad que impide su dispersión. Las estaciones de monitoreo ubicadas al sureste, particularmente Cadereyta y Juárez, registran las concentraciones más elevadas, asociadas con la influencia de la refinería.
Así, pese a programas, consejos, denuncias y compromisos ambientales, la contaminación persiste y vuelve a colocar a la refinería de Cadereyta en el centro del reclamo ciudadano.








