Estirada como piel de tambor, la cara de este funcionario llegó hasta las más altas esferas de gobierno; ahora, sirve para diagnosticar prediabetes al gobierno de la Cuarta Transformación.
Esta dulce y letal metáfora no tiene otra intención más que destacar la complicidad del también egresado del ITAM con el Consejo Mexicano de la Industria de Productos de Consumo a través de #ConMéxico, toda vez que se advierte una intervención empresarial en una política sanitaria de suma importancia: retirar los productos chatarra de todos los centros escolares de México.
¿Qué ocurrió? Este individuo anunció un plan colaborativo con los principales productores de la mal llamada comida chatarra para alejar estos productos de los niños. Un escupitajo en la cara del pueblo. Esto quiere decir que las personas que basan sus fortunas en engordar a México tendrían injerencia en un mecanismo estatal que busca lo opuesto. ¿Acaso buscan descarrilar esta iniciativa y quedar bien con el gobierno al mismo tiempo?, ¿serán capaces?, ¿no se trataba de empresas buenas y solidarias que generan empleos y ayudan al Estado con su derrama económica?
La grosería recrudece cuando se considera que México tiene el índice más alto de obesidad infantil en el mundo. Uno de cada tres niños tiene sobrepeso y los Gansitos de hoy, serán las enfermedades crónicas (hipertensión, diabetes, paros cardíacos, glaucoma o infartos cerebrales) del mañana.
Recientemente, este funcionario al servicio de Nestlé, Bimbo, Coca-Cola, PepsiCo y Sigma (entre muchas otras), aplaudió que recibiría insumos indispensables para la estrategia «Vive Saludable, Vive Feliz» por parte del sector privado: unas pinches básculas, como si el Estado mexicano necesitara donativos de esta naturaleza para operar la estrategia sanitaria. Y, con estas espléndidas y carísimas dádivas, el titular de Educación abre la puerta al sector engordador de México para que meta su cuchara en el mecanismo estatal que tiene como finalidad prevenir y reducir el sobrepeso en la república. La congruencia de este tipo de colaboración es equiparable a la ironizada por el doctor Hugo López-Gatell cuando dijo que sería como si las compañías de armas colaboraran en las estrategias gubernamentales de pacificación en México.
En fin. Así como la diabetes se anuncia con algunos síntomas previos como sed excesiva, fatiga sin causa aparente, hambre constante o visión borrosa, el traidor ideológico del obradorismo tiene sus propios antecedentes clínicos: ¿cómo llegó a la dirigencia de Morena?, ¿por qué se reunía tan seguido con Lorenzo Córdova durante esa campaña?, ¿por qué puso bajo llave las encuestas que lo hicieron llegar a ese puesto?, ¿por qué modificó los estatutos del partido en el III Congreso Nacional Ordinario?, ¿qué ganaba concentrando el poder de esa manera?, ¿qué pasó con las candidaturas en Colima? Y ahora ¿por qué se resiste a separar el poder económico del político?
¿Acaso la 4T no lo vio? Yo pienso que sí, pero era más fácil mirar para otro lado y entregarse al pragmatismo político que el itamita ofreció al gobierno en aras de un supuesto bien mayor: aplastar al PRIAN en las urnas. Ahora, Morena tiene prediabetes y, para evitar que se le detone esta enfermedad (no olvidemos que la diabetes no tiene cura), el paciente debe hacerle caso al doctor: comer sano, bajarle al azúcar, a las grasas trans, hacer ejercicio tres veces por semana, dormir ocho horas y expulsar a los traidores.

Por: Joshua Hernández.



