La postura popular que se planteó durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) respecto al Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y sus egresados, donde se condenaba el fomento al liberalismo de mercado, la tecnocracia y el Estado al servicio del capital, comienza a manifestarse contra la Escuela Libre de Derecho (ELD) y sus graduados, particularmente, desde la aprobación de la Reforma Judicial donde se genera un marco electoral para la elección de jueces, magistrados y ministros.
De acuerdo con la experiencia, la ortodoxia académica y los centros de concatenación de las cúpulas políticas y económicas en México, tanto el ITAM como la ELD son, por decirlo menos, hervideros de opositores ideológicos a los presentados por la Cuarta Transformación (4T), pero recordemos que nunca nada es absoluto, porque la cuna —o en este caso la escuela— no siempre es destino, ¿verdad?
Con la pluralidad ideológica de la 4T, el movimiento se dio la libertad de integrar perfiles operativos egresados del ITAM como Mario Delgado, Zoé Robledo o Antonio Attolini; asimismo, directo de la Libre de Derecha, llegó a las filas guindas el apoyo de Arturo Zaldívar.
Entonces, ¿podríamos sostener que las cosmovisiones promovidas en estos centros educativos pueden, de alguna manera, enraizar en Morena? Pues la respuesta es compleja. Por un lado, se debe considerar que Regeneración Nacional es un movimiento relativamente nuevo en el sistema político mexicano y, a pesar de gozar con niveles favorables de popularidad —es decir, va bien en lo pragmático—, actualmente atraviesa muchos entredichos con las bases —es decir, va bien en lo ideológico—.
Otro elemento para contemplar antes de tener una respuesta concreta es el desenmascaramiento de dos figuras icónicas en el periodo del segundo piso de la transformación: Delgado y Zaldívar. Del primero ya se escribió en esta columna y del segundo, basta acudir a la investigación recientemente publicada por Carmen Aristegui en relación al Palomar, búnker de operaciones negras de Televisa, donde el ex presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) tenía injerencia.
A esto se suma el próximo libro de Hernán Gómez, donde ya se adelantó el título: El ministro del poder, cuya publicación se tiene confirmada para el 23 de mayo (un día después del cumpleaños de este columnista) y redunda en que existe «un infiltrado en la 4T»: Arturo Zaldívar Lelo de Larrea.
Finalmente, vale la pena repensar qué tan necesarios son los itamitas y los de la Libre de Derecho en la 4T. ¿Habría que revisar sus trayectorias?, ¿echarle un ojo a sus tesis?, ¿aplicarles un examen de admisión? No olvidar que Felipe Calderón, Margarita Zavala, Luis Felipe Bravo Mena y otros más pasaron por la ELD.

Por: Joshua Hernández



