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(D)escribo – Maíz transgénico

El maíz transgénico está prohibido (en papel) para el consumo humano en México; sin embargo, la realidad se comporta diferente. De hecho, investigadores de la UAM detectaron la ruta de este insumo y teorizaron cómo es que llega a las tortillas que comemos, por lo que hoy toca pensar cómo saltar del discurso a la realidad.

Desde la administración federal anterior y lo que se lleva de la actual se inició un proceso nada desdeñable para la reivindicación del maíz nativo, sus decenas de variantes y sus productores, pero la lógica de mercado afecta los resultados.

De acuerdo con el discurso oficial, la producción nacional garantiza el consumo directo de maíz en la población sin tener que recurrir a la importación, pero para garantizar la alimentación del ganado, sí se puede comprar el transgénico (porque cuesta casi la mitad).

No obstante, los precios de garantía que aplican para todos los productores en México (pequeños, medianos y grandes), obligan a algunos productores (particularmente a los pequeños y medianos) a abaratar costos. ¿De qué manera lo hacen? Mezclando el nativo con el transgénico.

Tras platicar con investigadores del departamento de Agronomía de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Xochimilco (UAM-X), pude conocer textos que documentan la posible ruta del maíz transgénico en México, ruta que coincide con las redes de distribución del maíz destinado a alimentar ganado.

En este sentido, los académicos Pável Moreno, Mariela Fuentes y Alma Piñeyro señalaron la necesidad de crear mecanismos sustentables tanto para el medio ambiente como para la economía de las y los productores para que el maíz nativo sea el único que se coseche para el consumo humano.

Por su cuenta, consulté con productores independientes de maíz nativo, quienes coincidieron con los investigadores de la UAM. Al respecto, señalaron que la impresión que tienen del gobierno es que ven al maíz y sus productores como «piezas de museo» y para conservarlas, no quieren generar condiciones que modifiquen sus mecanismos de cosecha; sin embargo, sí los obligan a atenerse a los precios límite (que si estos se quitan, el costo de la tortilla puede subir).

Entonces, ¿cómo mantener los maíces nativos sin afectar a sus productores? Modernizándolos. Ellos están dispuestos a entrarle a otros mecanismos de fitomejoramiento sin llegar a la transgenia, así como a otros mecanismos de cosecha o generación de mejoradores de suelos.

En México reside la mayor diversidad de maíces para enfrentar los problemas del cambio climático, pues existen especies más resistentes a las sequías o que alcanzan su madurez más rápido que otras, adaptándose a temporales de lluvias cada vez más cortas.

Además de ser un problema de soberanía alimentaria y cultural, se trata de prevenir un problema sanitario, pues la existencia del maíz transgénico se justifica, en gran parte, porque es el único que soporta la aplicación de herbicidas y pesticidas químicos que resultan cancerígenos para el hombre, es decir, el maíz nativo no sólo es alimento, también representa la posibilidad de mantener una vida próspera y sabrosa.

Por Joshua Hernández.

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