Home / Columna de opinión / Mujeres trabajadoras: la verdadera conquista no es poder con todo.

Mujeres trabajadoras: la verdadera conquista no es poder con todo.

Por Laura Campos Guido – @laura_camposguido

Me invitaron a dar una charla sobre los retos que enfrentan las mujeres que trabajan fuera del hogar y mi primer pensamiento fue: “mi mero mole”. Tanto por decir y no saber por dónde empezar, porque ser mujer trabajadora no es solo tener un empleo; implica sostener una batalla constante contra la desigualdad, los estereotipos y la falta de condiciones que garanticen un desarrollo pleno.

Es importante señalar que, en México, una mujer necesita trabajar 35 días más que un hombre para ganar lo mismo en un año. Y eso si hablamos de empleos formales, porque la brecha salarial no es un mito ni un asunto de percepciones.

Tampoco podemos dejar de hablar del techo de cristal. Aunque el talento femenino abunda en todos los sectores, los cargos directivos siguen siendo ocupados mayoritariamente por hombres, pues los prejuicios que dudan de la capacidad de liderazgo de una mujer pesan más que su preparación o sus resultados.

¿Y qué decir de la doble o triple jornada? Cuántas mujeres llegan de su empleo a atender la limpieza, la organización familiar y los cuidados: preparar los alimentos, dar seguimiento a las tareas escolares de las infancias. Durante la pandemia parecía que el trabajo a distancia podría mejorar la situación, pero lo que vimos fue a muchas mujeres angustiadas por atender reuniones virtuales, llenar informes o contestar correos al mismo tiempo que intentaban mantener en pie un hogar, acompañar las clases en línea y, en los casos más dolorosos, convertirse también en enfermeras de sus familiares.

El acoso y la violencia en los espacios laborales completan este panorama. Comentarios sexistas, insinuaciones o la amenaza velada de perder el empleo por no ceder a presiones siguen siendo prácticas comunes, aunque pocas veces denunciadas por temor a represalias o por la falta de mecanismos eficaces de protección.

La maternidad continúa siendo no solo un reto, sino incluso una barrera. Conciliar ambos mundos es un rompecabezas que en la mayoría de los casos se traduce en abandono laboral y, aún hoy, en un impedimento para conseguir empleo, ya que muchas mujeres siguen siendo sometidas a pruebas de embarazo como requisito para su contratación.

Y esos son solo algunos de los retos externos, porque también están los internos que rondan constantemente en la mente de las mujeres trabajadoras. La culpa, la ansiedad o el estrés se presentan en mayores cifras entre las mujeres trabajadoras que entre los hombres.

Día a día, las mujeres trabajadoras lidiamos con expectativas, estereotipos, miedo, jornadas más amplias, agotamiento, brechas salariales, segregación ocupacional, rechazos y agresiones. Muchas veces lo hacemos solas, con temor a quejarnos por no cumplir las aspiraciones, por la ausencia de mecanismos adecuados de escucha en los espacios laborales o por la creencia de que debemos ser fuertes y poder con todo. Sin embargo, un entorno laboral que ignora la corresponsabilidad es un entorno menos productivo. Y una cultura que normaliza la desigualdad es una cultura que posterga la justicia.

Dejemos de romantizar la sobrecarga femenina. Reconocer los desafíos es el primer paso, pero lo urgente es transformar las condiciones. Porque la verdadera conquista de las mujeres en el trabajo no será que “puedan con todo”, sino que no tengan que hacerlo solas.

Un Comentario

Deja un comentario

Descubre más desde Latitud 23

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo