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(D)escribo – El nuevo Urzúa.

Por: Joshua Hernández.

La publicación de Ni Venganza Ni Perdón revivió la vieja faceta de la oposición: sumar a sus filas a cualquiera que hable mal de Andrés Manuel López Obrador. No obstante, y jugando al abogado del diablo, encuentro varias fallas en esta campaña, particularmente si se compara con el caso de Carlos Urzúa. La primera, es que Julio Scherer, quien se desempeñó como consejero jurídico de la presidencia, publica este libro cinco años después de dejar el cargo y el encargo; esto se traduce en un intento colérico que, a ojos de todos, busca adelantarse a cualquier señalamiento del que pueda ser objeto por parte altos perfiles de la 4T. En un segundo plano, el exconsejero actúa como si no existiera un señalamiento previo a esta intención, y es cuando se destaca el trabajo de Hernán Gómez, particularmente con el libro de Traición en Palacio, en el que se documentan los actos de presunto tráfico de influencias, extorsión y corrupción en los despachos de abogados relacionados a Scherer Ibarra. El tercer punto donde flaquea este libro es que, de manera indirecta, busca desprestigiar los talentos políticos de López Obrador, como si con un libro (que se suma a la colección de textos como El Rey del Cash, Xingona, La Historia Secreta), que le habla al mismo público de toda la vida, pudiera derribar la imagen pública del tabasqueño, particularmente cuando el poder ejecutivo reside en Claudia Sheinbaum desde hace más de un año.

Es decir, este nuevo ataque contra la 4T, busca herir en donde ya no reside el poder político, sino el poder moral, abriendo una discusión estéril para los que simpatizan por el PRI o el PAN, pues es la fuerza moral de AMLO la que sostuvo en muchas ocasiones al movimiento (particularmente en el sexenio pasado); ahora, con la presidenta a la cabeza, el estandarte de la moral está compartido en diferentes figuras y, el pretender un debilitamiento sistemático tan débil, sólo resulta atractivo para figuras como Alejandro Moreno, Jorge Romero, Alazraki o sus audiencias. En resumen, no suma nada a la oposición, al contrario, resta, pues desnuda que, además de carecer de imaginación, no entiende que ni reviviendo a Urzúa o calcando su legado podrán detener la locomotora de Morena. No entienden que, la única forma de ganar terreno político es con propuestas propias, cubriendo los huecos que deja el oficialismo, saliendo a territorio en vez de tuitear y conectar con el electorado desencantado. Afortunadamente para Regeneración Nacional, no entienden que no entienden.

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