El Centrobús enfrenta diariamente diversos obstáculos en su recorrido por el Centro Histórico de la Ciudad de México, donde vehículos estacionados, motocicletas, camiones de carga, diableros y comerciantes dificultan la circulación y obligan a las conductoras a realizar maniobras con escaso margen para mantener el servicio.
Durante un recorrido de una hora con 10 minutos por la ruta completa, se constató que vialidades como Lecumberri presentan una reducción considerable del espacio disponible debido a automóviles estacionados, mientras que en Circunvalación y Mixcalco es frecuente la obstrucción del carril por labores de carga y descarga, así como por el tránsito de diableros, triciclos de comerciantes y personas en motopatines.
Las primeras estaciones, entre ellas Alameda Central, Bellas Artes, Independencia, Mercado de San Juan y Simón Bolívar, registran una circulación fluida; sin embargo, conforme avanza el trayecto, las condiciones de movilidad se complican por las constantes obstrucciones.
Usuarios señalaron que el Centrobús representa una alternativa importante de transporte, especialmente para personas adultas mayores y comerciantes que requieren desplazarse por la zona sin recorrer largas distancias a pie. No obstante, consideraron necesario reforzar las acciones para mantener libres los carriles destinados al servicio.
Por su parte, trabajadoras del sistema indicaron que cada recorrido implica enfrentar diversos retos, ya que en los puntos con mayor congestión no siempre cuentan con apoyo de elementos de Tránsito para liberar la vialidad, además de que incidentes viales y manifestaciones obligan ocasionalmente a modificar la ruta.
Aunque el Gobierno de la Ciudad de México estimó una demanda superior a 88 mil 400 usuarios mensuales, durante su primer mes de operación el Centrobús transportó 7 mil 758 pasajeros. En ese mismo periodo, la recaudación por concepto de pasajes ascendió a 39 mil 960 pesos, con corte al 21 de junio.







