Por: Joshua Hernández.
Ante el inminente cobro de sus créditos fiscales, Ricardo Salinas Pliego (RSP) se descuidó y delató su estrategia. Ahora, resulta imposible desaprovechar esta oportunidad para describirla.
Primero, fue con declaraciones ante a las cámaras; después, utilizó a sus lacayos de Fuerza Informativa Azteca para fijar postura; y, finalmente, a través de un comunicado de Grupo Salinas, donde fue más descriptivo, por ello, esta columna abundará sobre el último caso, donde desdoblan cuatro puntos:
No pagarán “cobros dobles” fruto de una persecución política de la 4T. Falso. Ya van dos resoluciones judiciales que pierden (y con la que viene, de la SCJN, van a ser tres); fue el gobierno de Peña Nieto quien inició estos procedimientos, pues a partir de la reforma fiscal de 2014 planeada y ejecutada por Luis Videgaray, donde se elimina la Consolidación Fiscal, se dio el banderazo para cobrarle. Las resoluciones que ya perdió fueron promovidas por el ‘viejo’ Poder Judicial y si la ‘nueva’ Suprema Corte resuelve en el mismo sentido, no es el “fin de la independencia judicial”, es el fin de una disputa legal que estiró todo lo que pudo.
“Estas resoluciones de la SCJN no son definitivas” y acudirán ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH). Ridículo. Lo dice como si tuviera acceso directo a la CorteIDH y no es así. Primero, el caso debe ser admitido e investigado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Y es aquí donde probablemente se desestime el caso, pues si bien la Convención Americana sobre Derechos Humanos reconoce su competencia y protección para “todo ser humano o toda persona jurídica capaz de adquirir derechos y contraer obligaciones”, en relación a las empresas, no aplica sobre adeudos fiscales. La CIDH puede admitir casos que atenten contra el derecho a la propiedad privada (Art. 21), como expropiaciones sin indemnizar, confiscaciones arbitrarias o afectaciones a sus bienes, pero tres resoluciones judiciales durante tres gobiernos diferentes a cargo de diferentes jueces, magistrados y ministros no son violaciones a DDHH.
Los últimos dos son una orden y amenaza al SAT; la primera, para que le recalculen su deuda y, la segunda, donde amagan de demandar al SAT por su “doloso silencio administrativo”. Aun así, lo inquietante es el trasfondo: que México, al igual que Argentina, se vuelva una incubadora del movimiento libertario.
La apuesta de RSP es esperar que la CorteIDH vire en favor del fascismo global que crece en diversas latitudes (Estados Unidos, Alemania, Italia, Argentina, Ecuador o El Salvador). Por eso replica la fallida estrategia del PRIAN de pedir intervención extranjera. A esto se suma la existencia de actores nacionales como Germán Martínez y Lilly Téllez, que encuentran en RSP una figura presidenciable similar a Trump o Milei; aunado a ello, se agregan las arengas panistas de “¡queremos guerra!” desde el Senado de la República. No es coincidencia, es estrategia. Pronto habrá más esto: más petición de intervencionismo desde el extranjero, más políticos que apoyen a RSP y más discurso de odio. El camino de la derecha ya está trazado, es cuestión de tiempo ver cómo lo recorren. Su éxito dependerá más del fracaso de la 4T que de sus propios talentos: en tanto el gobierno se aleje de los intereses del pueblo, el fascismo libertario, comenzará a incrustarse y México será una incubadora más del orden global que se avecina. Cabe recordar que antes de ser presidente, Javier Milei fue diputado y nadie lo tomaba en serio.








