Irán anunció la cancelación del memorando de entendimiento firmado con Estados Unidos para avanzar hacia un acuerdo de paz, al considerar que la intensificación de los ataques militares estadounidenses lo colocó en una «guerra existencial». Las autoridades iraníes informaron que los bombardeos más recientes dejaron al menos 35 civiles y siete militares muertos, además de más de 300 personas heridas.
El principal negociador iraní, Mohammed Baqer Qalibaf, afirmó que las Fuerzas Armadas tienen plena libertad para responder a la ofensiva estadounidense y sostuvo que ya no existen condiciones para mantener los compromisos asumidos con Washington.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que las operaciones militares continuarán y afirmó que su país derrotará a Irán. El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) informó que sus fuerzas concluyeron una nueva oleada de ataques dirigidos contra centros de mando, sistemas de defensa aérea, instalaciones de misiles, drones y objetivos estratégicos en distintas zonas del territorio iraní, incluido Bandar Abbas.
Medios iraníes reportaron bombardeos en diversas ciudades, entre ellas Bushehr, Ahvaz, Semnan y Chabahar, además de ataques en las islas de Qeshm y Hengam. También informaron daños en infraestructura civil, incluido un almacén de trigo y la evacuación de un hospital infantil especializado en cáncer durante los bombardeos.
En respuesta, Irán lanzó ataques contra posiciones militares estadounidenses en la región del Golfo Pérsico, incluyendo bases en Bahréin, Kuwait y Jordania. Asimismo, fuerzas de la coalición liderada por Estados Unidos interceptaron varios drones sobre la ciudad de Erbil, en Irak.
De acuerdo con reportes del The Wall Street Journal, la administración de Trump analiza ampliar la campaña militar con nuevas opciones que incluyen el despliegue de tropas terrestres, ataques contra instalaciones nucleares fortificadas y bombardeos a infraestructura energética iraní, aunque la Casa Blanca no ha anunciado una decisión definitiva.
Mientras tanto, el estrecho de Ormuz permanece bajo fuerte tensión. Estados Unidos mantiene operaciones navales en la zona, mientras que autoridades iraníes advirtieron que la estratégica vía marítima permanecerá cerrada hasta que cesen las hostilidades y Washington acepte sus condiciones.
Ante la escalada del conflicto, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, alertó sobre el elevado costo humanitario de la confrontación y advirtió que una mayor intensificación de las operaciones militares podría tener consecuencias catastróficas para la estabilidad y la seguridad internacional.








