Los equipos de rescate continuaban las labores de búsqueda de sobrevivientes entre los escombros, dos días después del poderoso terremoto que sacudió Colombia y que dejó un saldo cercano a 250 personas fallecidas, además de miles de heridos y desaparecidos.
El sismo, considerado el más fuerte de la historia reciente del país, afectó principalmente regiones del suroeste y la zona cafetera del centro de Colombia. Ciudades como Cali, Pereira, Quibdó y Manizales registraron graves daños, con edificios reducidos a escombros y afectaciones en hospitales, escuelas, templos, carreteras y sistemas de acueducto.
Uno de los puntos donde se concentraron las labores fue el complejo habitacional Torres del Limonar, en Cali, donde bomberos y especialistas buscaban señales de vida bajo enormes estructuras de concreto colapsadas. Los rescatistas señalaron que mantenían la esperanza de localizar personas con vida durante los primeros días posteriores al terremoto.
Durante las primeras 12 horas de la emergencia, equipos locales y habitantes lograron rescatar a más de 20 personas, mientras que posteriormente otras tres fueron localizadas con vida en operaciones de mayor complejidad.
Sin embargo, la presencia inicial de numerosos voluntarios y curiosos dificultó las labores. Ante esta situación, las autoridades reforzaron los controles de seguridad y comenzaron a organizar a las personas que acudieron a apoyar, asignándoles tareas específicas para facilitar el trabajo coordinado con los cuerpos de emergencia.
Mientras las operaciones continuaban, familiares permanecían cerca de los edificios derrumbados esperando noticias de sus seres queridos. El caso de una niña de 11 años, presuntamente atrapada junto con sus abuelos, reflejaba la incertidumbre que viven decenas de familias.
Un balance preliminar de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) reportó más de 3 mil 700 personas lesionadas y 287 desaparecidas. Además, contabilizó 9 mil 343 viviendas destruidas, más de 46 mil inmuebles dañados y 94 edificios colapsados.
A la emergencia se sumaron rescatistas mexicanos, quienes llegaron a Cali para apoyar en la búsqueda. También comenzó el arribo de ayuda humanitaria internacional, mientras el gobierno colombiano declaró el estado de emergencia para agilizar recursos y atender a las comunidades afectadas.








