La necesidad de escapar del dolor y, al mismo tiempo, aferrarse a la esperanza son los ejes de El charco inútil, obra del dramaturgo español David Desola que regresa al Teatro Helénico para explorar la fragilidad emocional y las distintas formas de enfrentar el duelo.
Ganadora del Premio Lope de Vega 2007, la puesta en escena aborda situaciones que, aunque pueden parecer lejanas, plantean preguntas sobre experiencias profundamente humanas como la pérdida, la soledad, el amor y la necesidad de encontrar un motivo para continuar.
La historia sigue a Óscar, un profesor que abandona la docencia después de sufrir una agresión por parte de uno de sus alumnos, e Irene, una madre que enfrenta la muerte de su hijo de una manera poco convencional.
Sus vidas terminan cruzándose a través de una persona en común, generando un encuentro que pone a prueba sus certezas y los obliga a confrontar sus propias heridas. A partir de esta relación, la obra construye un espacio donde dolor y esperanza conviven constantemente.
La producción vuelve bajo la dirección de Ruby Tagle, quien ya había llevado la dramaturgia al escenario en 2022. En esta nueva temporada, los personajes son interpretados por Juan Ríos, Paulina Treviño y Miguel Cooper.
Más que presentar respuestas sencillas sobre el duelo, El charco inútil propone un acercamiento a la fragilidad de la mente humana y a las maneras en que las personas buscan sobrevivir a experiencias que transforman por completo su realidad.
La obra plantea así una pregunta central: ¿hasta dónde puede llegar una persona para escapar de aquello que le provoca dolor sin renunciar a la posibilidad de encontrar esperanza?
Con una historia marcada por pérdidas, vínculos inesperados y distintas formas de enfrentar el sufrimiento, la puesta en escena invita al público a reconocer emociones que, aunque pertenecen a sus protagonistas, pueden resultar inesperadamente cercanas.








