La creciente dependencia de la inteligencia artificial para estudiar y resolver tareas comienza a generar preguntas sobre sus efectos en nuestras capacidades cognitivas. Aunque la ciencia todavía no demuestra que la IA reduzca directamente la inteligencia humana, nuevas investigaciones advierten que utilizarla sin cuestionar sus respuestas podría debilitar algunas habilidades fundamentales para aprender.
Un estudio realizado por investigadoras de la Universidad Normal de Zhoukou, en China, analizó las respuestas de 487 estudiantes universitarios de cuatro instituciones de la provincia de Henan. La investigación, realizada entre junio y agosto de 2025, examinó la relación entre el uso irreflexivo de IA generativa, la autoeficacia, la motivación y el aprendizaje autodirigido.
Las investigadoras definieron como uso irreflexivo la práctica de aceptar textos, ideas o respuestas generadas por un chatbot sin verificarlas, comprenderlas o evaluarlas críticamente. Es decir, el problema no estaría en utilizar herramientas como ChatGPT para estudiar, sino en permitir que sustituyan buena parte del proceso intelectual.
Los resultados mostraron que un mayor uso irreflexivo de la IA estaba asociado con un menor aprendizaje autodirigido, entendido como la capacidad de iniciar, organizar y evaluar el propio aprendizaje. También se identificaron relaciones negativas con la confianza para aprender y resolver problemas y con la motivación.
El análisis estadístico sugirió además que estos factores están conectados: recurrir a la IA de manera pasiva puede disminuir la autoeficacia, reducir la motivación y, finalmente, afectar la autonomía para aprender.
El estudio encontró algunas diferencias entre hombres y mujeres, aunque sus autores advierten que estos resultados requieren investigaciones adicionales y no permiten atribuir las diferencias exclusivamente al género.
Las investigadoras subrayan que la IA no es necesariamente perjudicial para la educación. El riesgo aparece cuando la tecnología reemplaza el razonamiento en lugar de complementarlo. Por ello, proponen enseñar a los estudiantes a cuestionar, interpretar y verificar las respuestas generadas por estas herramientas.
La investigación tiene limitaciones: se realizó en una región específica, tuvo una muestra mayoritariamente femenina y sus datos son transversales. Por ello, no demuestra causalidad. Se necesitan estudios longitudinales para determinar si estas asociaciones se mantienen y qué consecuencias podrían tener a largo plazo.








